CLAVES DEL GOBIERNO ANDALUZ PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL

El Secretario General de Industria y Minas de la Junta de Andalucía, Cristóbal Sánchez Morales, ha participado en la jornada online de Más Industria con el objetivo de dar a conocer los puntos fundamentales de la nueva estrategia de política industrial en la comunidad.

A través del nuevo Plan Crece Industria 2021-2022, Andalucía busca su transformación mediante la diferenciación como región industrial, así como el crecimiento de su industria en solvencia, dimensión, calidad y valor para la sociedad.

Bajo el título “Retos y oportunidades de la Industria en Andalucía: necesidad de un marco político orientado a la acción”,  Cristobal Sánchez ha presentado los mayores desafíos de la industria en la región los próximos dos años.

Una oportunidad de conocer de primera mano los cambios y necesidades de las empresas y la industria andaluza.

Durante la sesión han participado Aurelio Azaña, director general de AZCATEC Tecnología e Ingeniería, y presidente de Más Industria,  y  Rafael Salgueiro, profesor de organización de empresas (US Sevilla) y miembro del Comité de Expertos del Plan Crece Industria.

Podéis visualizar la sesión completa:


EL TAMAÑO (EMPRESARIAL) SÍ IMPORTA

Lo importante para un país es que nazcan niños, ¿te suena la afirmación? Nadie la pone en duda. Después, el siguiente escalón es: lo importante para un país es que esos niños sobrevivan, crezcan, se eduquen y formen parte del progreso de su comunidad. De nada sirve que nazcan muchos niños si la mortalidad es muy elevada. De nada sirve tener muchos jóvenes si éstos no se pueden formar, si no tienen salud y no pueden prosperar.
Javier García
Partner de LUA

Javier García, economista y consejero en LUAFUND, da en la clave: hacen falta 1.600 empresas de menos de 10 empleados para generar el negocio que genera 1 sola empresa con más de 250 empleados.

Ahora sustituye la palabra ‘niño’ y pon ‘empresa’.  El razonamiento es el mismo. Lo importante para una economía es que haya una sólida natalidad empresarial. Que nazcan empresas, que muchas personas inquietas y emprendedoras busquen vías para transformar la sociedad ofreciendo bienes y servicios. Pero de nada sirve si esas empresas mueren muy rápido. De nada sirve si esas empresas se quedan estancadas y no crecen.

Un dato, hay muy pocas empresas con alto crecimiento (según la Eurostat, son aquellas que de forma sostenible crecen al 20% anual). Hay muy pocas empresas que pasen de tener menos de 10 trabajadores y en unos años superen los 500, por ejemplo. Pero cuando el número de estas empresas aumenta, son capaces de contribuir al crecimiento del 50% del empleo de un país -de media-, según los datos del Banco Mundial.

Pensemos en España por un momento. La gran crisis financiera de 2008 ha llevado a una destrucción masiva de empresas. Entre 2008 y 2014 en España desaparecieron más de 300.000 empresas, es decir, 9 de cada 100 empresas. Desde 2014 hasta 2019, cuando la economía empezó a coger fuerza, en España se crearon 244.000 nuevas empresas. Es decir, incluso antes de la pandemia, no habíamos recuperado el nivel de empresas que existía antes de la crisis financiera.

La pregunta es, ¿y qué tipo de empresas se han creado? El 87% de las empresas creadas desde 2014 no tienen asalariados. La economía española tiene hoy más proporción de empresas sin asalariados que en 2014 y que en 2008. Aquí podemos encontrar ya algunas de las razones de por qué el ritmo de la creación de empleo ha sido más lento en España que en otros países, o por qué los salarios no han crecido de forma sólida o por qué la creación de riqueza no fue todo lo rápido que se podía esperar.

Cada vez hay más evidencia académica que demuestra que el tamaño empresarial es diferencial para explicar mayores salarios, más empleo, más exportaciones… en definitiva, más prosperidad económica. En España, esto ha sido crítico, y el propio Banco de España lo ha analizado en detalle. Precisamente para buscar la respuesta a una pregunta: ¿por qué no crecen más las empresas españolas? Antes de entrar en ello, veamos algunos datos.

En las dos siguientes tablas se muestran las variables económicas más relevantes de dos sectores fundamentales: la industria y los servicios. Y se analizan esas variables dependiendo del tamaño empresarial.

En España hay unas 196.000 empresas industriales. Aportan el 15% de nuestro PIB y casi el 14% del empleo. Si analizamos bien el sector, observamos cosas como las siguientes:

  1. La inmensa mayoría de las empresas industriales de España (el 84%) tiene menos de 10 empleados. Tan sólo hay poco más de 1.000 empresas con más de 250 empleados (el 0,52%).
  2. Esas 1.000 empresas generan un negocio un 62% superior a la suma de todas las demás empresas, las 195.000 juntas. Ellas solas aportan el 39% de todo el empleo, pagan el 50% del gasto de personal de toda la industria y son las que movilizan 6 de cada 10 euros de lo que se invierte.

Por si te queda alguna duda para interpretar este dato: 

«Se necesitan 1.600 empresas de menos de 10 empleados para generar el negocio que genera 1 sola empresa con más de 250 empleados. ¿Es o no crítico el crecimiento empresarial?»

 

En el caso de los servicios pasa algo similar. Hay casi 1,6 millones de empresas de servicios en España. Pero menos de 1.800 tienen más de 250 empleados. Lo habitual de una empresa de servicios, en el 95% de los casos, es que casi no tenga empleados o, como mucho llegue a menos de 10.

Y, como ocurría con la industria, se necesitan 1.450 empresas de servicios de menos de 10 empleados, para generar el negocio que genera 1 sola de más de 250 empleados. Pero es que, además, el tamaño es crítico desde un punto de vista social. Detrás del tamaño empresarial está la productividad y con ella los salarios.

Ahora volvamos a la pregunta anterior, ¿qué impide crecer a las empresas? El propio Banco de España constata una realidad: una de las grandes barreras para el crecimiento empresarial es el acceso a financiación. No sólo deuda, también capital. Crecer no es gratis. Crecer consume muchos recursos. Crecer implica gestionar riesgos, dotarse de equipos y estructuras. Y eso no se puede hacer sin una buena estructura financiera.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, es vital pasar la etapa más dura y crítica de todo negocio (la de la Valle de la Muerte y la fase de transición) y crecer. Y a partir de ahí mantenerse ‘eternamente joven’ gracias a la innovación. 

Fuente: Guilherme Fowler A. Monteiro

En las etapas de alto crecimiento, aquel país donde más capital público-privado fluya entre el ecosistema empresarial, más posibilidades tendrá para lograr un sólido crecimiento y dinamismo. Las empresas de capital riesgo y un buen sistema financiero son las palancas que todo país necesita para generar riqueza.

Sin capital financiero no se puede invertir, no se puede innovar de forma sólida, no se puede atraer al mejor talento, no se puede internacionalizar una empresa, no se puede hacer un marketing adecuado, es más difícil diferenciarse, es más complejo llevar a cabo grandes desafíos que requieren de una gestión compleja.

Pero, y este pero es muy importante, el dinero no lo es todo. Crecer requiere estrategia, visión, capacidad para absorber tecnología, equipos sólidos, un producto y servicio diferencial, que pueda replicarse (escalar) fácilmente. Crecer requiere canales de distribución, una buena red de contactos. Tener un ecosistema de proveedores muy fiable.

En definitiva, un país de empresas dinámicas e innovadoras requiere de grandes líderes empresariales con una exquisita capacidad de gestión y visión. Y además, vivimos en una sociedad con grandes retos sanitarios, ambientales y sin duda, económicos. Según indicó Roger Martin en el Global Peter Drucker Fórum, y que sintetizó de forma magnífica Xavier Marcet

Las empresas no pueden hacer solamente una cosa (producir y orientarse a beneficios). Simplemente, dice Martin, la humanidad no funciona así. Tendemos, o deberíamos tender, a unas empresas con capacidad de dar resultados corporativos y resultados sociales, alineados, sin contradicciones flagrantes. Empresas que hacen varias cosas a la vez”.

Las empresas son el oxígeno para una prosperidad social. Y cuando estas crecen el oxígeno es mayor y de más calidad. Son un vehículo para afrontar los grandes retos a los que nos enfrentamos. Es la forma en la que podemos transformarnos como sociedad de una manera sostenible y duradera. Empresas ‘con alma’, con propósitos, que crecen, innovan, crean empleo, bombean riqueza y nos hacen progresar.

JAVIER GARCÍA

@javisensum

LinkedIn: javisintetia

Web: 

https://www.luafund.com/

LA JUNTA AVANZA EN LA REVISIÓN DE TRÁMITES AMBIENTALES QUE RALENTIZAN LA NUEVA INDUSTRIA

Campo de Gibraltar

LA JUNTA AVANZA EN LA REVISIÓN DE TRÁMITES AMBIENTALES QUE RALENTIZAN LA NUEVA INDUSTRIA

Campo de Gibraltar

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible está avanzando en la revisión de la legislación ambiental de Andalucía y su alineamiento con la normativa nacional en materia de evaluación ambiental. El objetivo de este trabajo, cuya principal conclusión es que la legislación andaluza es más restrictiva y compleja administrativamente, es mejorar la eficiencia y agilidad de la administración ambiental en las cuestiones que son competencia de la Junta de Andalucía, apostando por la estandarización de las exigencias a nivel andaluz, nacional y europeo.

La importancia de la agilidad administrativa en cuestiones medioambientales radica en el hecho de que, si no se actúa con celeridad, se corre el riesgo de incurrir en una desprotección del entorno.

La legislación ambiental andaluza es clave en el proceso de reactivación económica y de impulso a nuevas actuaciones industriales, ya que la puesta en marcha de gran parte de la actividad productiva debe someterse a una evaluación ambiental previa. Por tanto, esta iniciativa que está poniendo en marcha el Gobierno autonómico contribuirá a la recuperación económica de la comunidad autónoma facilitando la actividad productiva a emprendedores y empresas que, gracias a la simplificación de los trámites y la reducción de cargas administrativas, apuesten por poner en marcha proyectos sostenibles.

Estas iniciativas deberán cumplir escrupulosamente con la normativa en vigor dirigida a garantizar la protección del medio ambiente, avanzando así en una vía de generación de riqueza compatible con el máximo respeto al entorno natural.

El riguroso y detallado análisis realizado servirá de punto de partida al Gobierno andaluz para proponer mejoras encaminadas a salvar obstáculos y reducir cargas derivadas de la normativa actual que aporten seguridad jurídica a los promotores de proyectos empresariales industriales, al tiempo que se continúa velando por la debida protección ambiental con la misma intensidad que hasta ahora.

De hecho, tras esta primera fase de estudio, la Consejería solicitará la colaboración de los colegios profesionales de titulados en ciencias ambientales, biología, ingeniería de montes o ingeniería técnica forestal e ingeniería industrial, entre otros colectivos, como asesores del Gobierno andaluz sobre las cuestiones que, a su criterio, deberían mantenerse intactas y las que podrían ser objeto de modificación.

Esta apuesta por la mejora de la eficiencia administrativa de los trámites ambientales entronca con la Revolución Verde que está poniendo en marcha el Ejecutivo andaluz como motor del proceso de reactivación y recuperación económica a través de actividades sostenibles.

Trámites más complejos en Andalucía

En concreto, se han analizado los instrumentos de prevención y evaluación que se aplican, los requisitos impuestos y los trámites establecidos para cada una de las actuaciones y actividades sometidas, por un lado, a la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental de Andalucía (Ley GICA) de2007, y por otro, a la Ley de Evaluación Ambiental nacional de 2013.

Entre otras conclusiones, se ha detectado que, de forma general, el plazo de información pública de las Autorizaciones Ambientales Integradas (AAI) y Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA) en Andalucía (45 días hábiles) supera en un 50% el período mínimo establecido en el Real Decreto Legislativo de ámbito nacional (30 días hábiles).

Además, existen actividades sometidas a Evaluación de Impacto Ambiental en Andalucía que no se encuentran entre las citadas por la normativa estatal como, por ejemplo, la construcción de un centro residencial de mayores en suelo no urbanizable, y, en algunos casos, la legislación de evaluación ambiental andaluza impone umbrales más bajos para someterse a EIA.

FORESTAR LA INDUSTRIA ANDALUZA

Puerto - Industria

FORESTAR LA INDUSTRIA ANDALUZA

Por Daniel Molleja

La crisis de COVID-19 aparentemente proporciona una visión repentina de un mundo futuro, en el que lo digital se ha convertido en el centro de cada interacción, obligando a las organizaciones y a los individuos a avanzar más en la curva de adopción casi de la noche a la mañana.

Un mundo en el que los canales digitales se convierten en el modelo principal (y, en algunos casos, el único) de compromiso con el cliente, y donde los procesos automatizados se convierten en el principal impulsor de la productividad, con base en cadenas de suministro flexibles, transparentes y estables.

Nuevos horizontes

Un mundo en el que las formas ágiles de trabajo son un requisito previo para cumplir con los cambios aparentemente diarios en el comportamiento del cliente. Si se puede encontrar un lado positivo, podría estar en las barreras que caen a la improvisación y la experimentación que han surgido entre clientes, mercados, reguladores y organizaciones.

En este momento único, las empresas pueden aprender y progresar más rápido que nunca. Las formas en que aprenden y se adaptan a la crisis de hoy influirán profundamente en su desempeño en el mundo cambiado del mañana, brindando la oportunidad de gozar de una mayor agilidad, así como establecer lazos más estrechos con los clientes, empleados y proveedores.

Puerto - Industria

Estas pautas de conducta también hacen que muchas empresas intensifiquen o abran nuevos horizontes en términos de mercados y regiones en el mundo donde operar. Este proceso de internacionalización arrancó de manera mas intensa como consecuencia de la crisis de 2.007, que impulso por primera vez de forma acusada a la PYME andaluza a explorar nuevos horizontes.

Nuevo modelo

El momento actual cambia paradigmas previos y se entra en una etapa que podríamos calificar de disruptiva, por cuanto la tecnología se ha convertido en eje vertebrador de las actividades y esto supone de facto la desaparición de distancias en muchos aspectos. Ahora bien, como todo proceso debe seguir un orden y adoptar protocolos que busquen minimizar riesgos, abandonado la improvisación que tanto nos ha caracterizado en este tipo de acciones. 

El cambio de modelo energético complementado por la fuerte conciencia ambiental supone un reto para la industria andaluza, pero también supone una gran oportunidad, ya que seguir la estela de otros que hicieron cosas antes no supone reducir distancias ni crear riqueza. Seguir una disciplina de trabajo apoyada en las áreas de conocimiento necesarias y multidisciplinares que abran mercados y generen negocio.

La base está en los momentos de ruptura como el actual, donde los sectores señalados sí proporcionan verdaderas oportunidades de competir en una carrera nueva. Además, la globalización pura va a dar paso a la regionalización por cuanto la tensión en cadena de suministro de larga distancia va a dar paso a sistemas más multilaterales y de menor radio, buscado robustez armonizada con factores ambientales.

Y al igual que ocurre con otros retos que plantea el futuro, los modelos exigen una mayor colaboración entre compañías, tanto a nivel regional como internacional, apoyado por la tecnología y por la capacidad de complementar fortalezas. Este modelo de agregación es más eficiente que el empleado hasta la fecha.

Nuevas políticas

Pero hay factores que no son exclusivamente endémicos de la industria, sino que hace falta crear un marco legal óptimo que estimule la internacionalización, y a su vez la entrada de inversión extranjera.

Lamentablemente, esto no ha sido correctamente enfocado al emplear subvenciones o subsidios. No es esta la vía, sino por el contrario se precisan de políticas fiscales que indexen beneficios tributarios a la capacidad exportadora, de creación de empleo o mejoras ambientales. Y aun más importante es el estimular el emprendimiento, creando amplias masas de iniciativas, que precisan tarifas progresivas en los primeros años de existencia de las empresas, tanto en materia fiscal como de seguridad social, el objetivo debe ser ayudar a “sembrar arboles y protegerlos” hasta que tengan fuerza propia, solo sembrando gran cantidad de arboles, un día tendremos “bosques en la industria andaluza”.

 

* Daniel Molleja es abogado y consultor en comercio internacional.

RETOS DE LA INDUSTRIA POST COVID19

RETOS DE LA INDUSTRIA POST COVID19

Por Luis Azaña

La percepción que teníamos de la industria antes del virus ha cambiado por completo, las economías, los sistemas productivos y las cadenas de valor de la hiperglobalización han demostrado ser más vulnerables de lo que pensábamos puesto que pocas empresas tenían en sus análisis de riesgo el advenimiento de una pandemia de esta magnitud, y si lo tenían no lo contabilizaron.

La industria que vendrá

Desde la incorporación de China a la  Organización Mundial del Comercio en 2001, la industria como motor de aporte al PIB no ha hecho más que descender hasta tocar suelo y estabilizarse en torno al 11% del PIB, y eso es bueno, parece que el escenario irá a mejor. 

Dicho esto, hay 5 retos que la economía española y la industria como motor económico han de superar, las empresas que consigan resolver estos problemas serán las que más prosperen:

Baja densidad

La mayoría del tejido industrial español está compuesto por PYMES.  Esto no es muy distinto de la media de la UE, pero sí lo es la baja densidad de empleados por empresa industrial (10 de España, frente a 30 empleados/empresa de Alemania). 

La concentración de empresas en clusters y grandes corporaciones mediante fusiones y adquisiciones reduciría ineficiencias, evitaría duplicidades, profesionalizaría las empresas, mejoraría la colaboración compartiendo información, aunaría así estrategias de internacionalización e investigación, amortizando la adquisición de capital y creando sinergias y economías de escala para afrontar los demás retos. 

Internacionalización

La balanza comercial española se ha equilibrado igualando importaciones y exportaciones según datos oficiales. Las empresas españolas están abandonando la autarquía para vender sus productos y servicios fuera, algo imprescindible en el mundo global en el que vivimos.

Una balanza hiperespecializada en el sector del automóvil, sus componentes y materias primas. Para mejorar no solo basta con aumentar las cifras de exportación sino que también es esencial diversificar la economía, sus empresas, sus servicios y productos de alta demanda y valor añadido. A su vez, la atracción y puesta en valor del capital humano para intensificar el conocimiento y la estructura productiva.

Exportaciones españolas. Fuente: OEC

La diversificación

La industria española tiene una dilatada experiencia en sectores claves que hay que revalorizar, aplicar el conocimiento obtenido en una industria y aplicarla a otra.  Por ejemplo, podemos utilizar el conocimiento desarrollado en la industria energética, automovilística y aeronáutica para producir bombas centrífugas, los componentes: rodamientos, álabes y cuchillas, gomas para sellos, todo el equipamiento accesorio: sensores, instrumentación, válvulas, cables, tuberías; las herramientas para construir como electrosoldadoras, la maquinaria para producirlo; desarrollando esa nueva industria se puede expandir a otros productos más similares.

Si a eso le añadimos el férreo control extranjero de las compañías estratégicas españolas tras la desnacionalización: defensa (Airbus compró CASA), energía (Enel compró Endesa y Mubadala Cepsa), automovilística (Volkswagen compró SEAT), metales (Mittal compró Ensidesa), provoca que la toma de decisiones estratégicas relevantes que afectan a la economía española se hagan fuera de aquí, dejando a la industria tradicional con poco margen de maniobra.

La renovación

Una nueva industria se está desarrollando, una industria que es transversal a todas, la industria 4.0 puede ser en sí mismo un sector de la economía como lo es en Alemania, Japón o EEUU, para exportar máquinas y soluciones tecnológicas, electrónicas y digitales en vez de exportar el talento que lo hace en el extranjero.

Además, la retención del talento genera efectos beneficiosos que cascadean y se retroalimentan. Otros factores de competitividad relevantes, son el capital humano y sus relaciones laborales, el marco regulatorio, administrativo y fiscal, la financiación, la energía, el transporte y la sostenibilidad.

Competir por el precio de horas-hombre contra China, India o Marruecos solo arruinaría aún más a las empresas españolas. No compitamos en precio contra China, hagámoslo contra Alemania, en productos y semiterminados de mayor valor añadido, equipos de apoyo e instrumentación de precisión, en inteligencia industrial, en inversión en I+D+i, crear nuestros propios productos, nuestra marca y exportarla.

La economía Alemana tenía en 2019 prácticamente pleno empleo con un 5% de paro estructural, su economía está saturada, reciben mano de obra de otros países, entre ellos España porque no hay alemanes suficientes para tanto trabajo, he ahí la gran oportunidad.

En definitiva, tenemos por delante nuevos retos y un escenario esperanzador a pesar de los contratiempos sufridos en este 2020. Necesitamos aprovechar los puntos fuertes de nuestra economía para adaptarnos a un nuevo modelo productivo y ser competitivos en este mercado globalizado. 

INDUSTRIA POST PANDEMIA: MÁS COOPERACIÓN Y MENOS COMPETENCIA

Técnicos de la industria con mascarilla

INDUSTRIA POST PANDEMIA : MÁS COOPERACIÓN Y MENOS COMPETENCIA

La nueva normalidad manifiesta la importancia de recurrir a nuevas estrategias para sacar el máximo provecho al rendimiento de las empresas. Este es uno de los puntos claves a debate en el webinario internacional “Industria post pandemia. Juntos podemos”, organizado por APIA (La Asociación de Parques Industriales de Argentina).

Diversos expertos de la industria han participado en un interesante evento online y España cuenta con la representación de Víctor Montoro, vicepresidente de la Diputación de Córdoba, quien pone de relieve la necesidad de disponer de una economía de mayor autoabastecimiento, una reclamación que ya manifestaba Aurelio Azaña, CEO de AZCATEC en el artículo «Ahora echamos de menos nuestras industrias«.

“Desde el punto de vista industrial, es el momento de hacer alianzas entre las empresas. La escasez de ciertos componentes para producir y fabricar, debido a las restricciones de fronteras y movilidad, hará necesario avanzar en el concepto de cooperacion empresarial, frente al tradicional y anquilosado concepto de competencia», afirma Montoro.

A su vez, destaca la importancia del papel que van a jugar los parques científicos tecnológicos en el nuevo panorama industrial post Covid. Su existencia será esencial para caminar hacia un nuevo modelo productivo.

Según reclama Montoro, es preciso reconducir los recursos hacia actividades económicas vinculadas a la sostenibilidad medioambiental, social y económica. Además, cuenta la experiencia de la asociación de parques industriales española, Apte, y asegura que ya está en marcha la transición al nuevo modelo.

 

 

Técnicos de la industria con mascarilla