La reciente publicación de las convocatorias del programa Incea (Incentivos Integrados de Competitividad y Energía de Andalucía) supone un nuevo impulso a la modernización de los espacios productivos en la región. Con un presupuesto global de 50 millones de euros, la iniciativa busca actuar sobre uno de los grandes retos del tejido industrial: la actualización de los polígonos industriales.
Sin embargo, el análisis de su alcance real plantea una cuestión clave: ¿puede esta inversión transformar el modelo industrial o se trata de una mejora parcial y localizada?